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Puntos Suspensivos Editorial

Tony Paulino. Escritor puertorriqueño, sanjuanero, con orgullo, barriobrerense Principalmente autodidacta, aunque estudió en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, concentrándose en las ciencias sociales y la mercadotecnia. Hizo su carrera profesional en el área de publicidad y mercadeo, en la que laboró por veinticinco años. Luego de haber trabajado para Premier Maldonado, Young & Rubicam y McCann Erickson, con un grupo de socios fundó su propia agencia a los 29 años, MBMP, de la que se separó para montar Paulino Publicidad, Inc., desempeñándose como director creativo, entre otras funciones, obteniendo varios premios Cúspide y el máximo galardón que otorga el SME (Asociación de Ventas y Mercadeo en Puerto Rico), el Top Management Award. El éxito económico en publicidad le permitió adquirir y restaurar varios edificios de relevancia arquitectónica abandonados en San Juan, convirtiéndose en restaurador. Uno de ellos lo transformó en un hotel boutique, Oceana, albergando lo que fue catalogado como el mejor restaurante 100% vegetariano en la Isla, Pura Vida, en el que también fungió como chef. Su pasión por conocer otra gente, otras culturas lo paseó por el mundo. Fue en una breve estancia en Montmartre, París, cuna de los impresionistas y de la bohemia parisiense del siglo diecinueve, donde le comenzó a picar la curiosidad por escribir, ya muy pasados sus cincuenta años. Unos meses después publicó su primer libro, Esperando el cantazo, obteniendo una crítica positiva. Sus otros trabajos literarios son: Nota al calce; Frida; Héroe sin patria; El individualismo utópico de las masas; El escritor; Ángeles truncos; Cuentos del báratro; Los consejeros de Dios; Solsticio de otoño; El negro Akinlana; Memorias de un publicista. Además, ha publicado varios libros de reflexiones que abarcan poesía y pensamientos sobre el amor, la libertad y la vida. Paulino admite escribir, no partiendo de la premisa de que es un escritor, sino simplemente de ser una persona que abre su mente, su corazón y sus entrañas para vomitar con furia sobre un papel todas las frustraciones, todas las decepciones y la poca fe que lo han convertido en lo que es. Más que por vocación, escribe para lanzar al aire una voz de alerta, un desahogo, un grito esperanzador. Su verbo es directo, crudo, audaz, sin distracciones ornamentales innecesarias, a carne viva, sin anestesia. Eso explica por qué ha sido etiquetado por algunos como un escritor «controversial», algo que toma como un halago...